
Mimits
Poeta
Nací entre la tierra, el mar y la luna. El olor salobre del tiempo y el petricor de las primeras lluvias me enseñaron a levantarme, incluso cuando el latido parecía irregular, cuando la tormenta amenazaba con quedarse.
El mar me reveló, en sus olas, la fortaleza de mi espíritu; la tierra, la necesidad de permanecer firme; y la luna, con su resplandor de plata, fue suturando en silencio las heridas que no se veían.
Este libro nace de esas arritmias: de la inquietud del alma cuando las emociones afloran y el corazón aprende a latir fuera de toda norma.
Cada poema es una puntada en la memoria: un intento por evocar la claridad de la infancia, las ilusiones de la adolescencia y la savia nueva del presente anhelado.
Nace aquí una frase antigua: «Todo lo que se quiebra puede volver a brillar». La luna también se fragmenta y renace. En la naturaleza, incluso la noche más densa encuentra su modo de transformarse en amanecer.
